domingo, 5 de febrero de 2017

El elefante encadenado: una historia para afrontar la indefensión aprendida

Recientemente, el famoso circo de los Hermanos Ringling ha anunciado que cesará sus actividades tras casi 150 años por la retirada de los elefantes de sus espectáculos.

Leyendo una entrada del blog del orientador Juan A. Frías, no he podido evitar pensar en el proyecto Maderas que son violines. A través de la historia del elefante encadenado de Jorge Bucay, Juanan nos recuerda un problema habitual entre nuestros alumnos: la indefensión aprendida. Podemos trabajar la historia en tutoría de 3º o 4º de Secundaria.

"Todos somos un poco como el elefante del circo: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad. Vivimos pensando que «no podemos» hacer montones de cosas, simplemente porque una vez, hace tiempo, cuando éramos pequeños, lo intentamos y no lo conseguimos. Hicimos entonces lo mismo que el elefante, y grabamos en nuestra memoria este mensaje: No puedo, no puedo y nunca podré." (Lee el cuento "El elefante encadenado" de Jorge Bucay)


¿Qué es la indefensión aprendida? Es la condición de un ser humano o animal que ha "aprendido" a comportarse pasivamente, con la sensación subjetiva de no poder hacer nada y que no responde a pesar de que existen oportunidades reales de cambiar la situación aversiva, evitando las circunstancias desagradables o mediante la obtención de recompensas positivas.

"¿Alguna vez has sentido que no podías conseguir algo, que eres incapaz de llegar a una meta, que hagas lo que hagas nunca vas a aprobar un curso, o una materia? Frases como, ‘No soy capaz’, ‘no voy a poder’, ‘es imposible’, ‘uf, nunca lo conseguiría’, son habituales en nuestros jóvenes y también en adultos. De esta manera nos autoafirmamos y darnos por vencidos sin haberlo intentado una primera vez o incluso otra vez más. Nuestra forma de ser, de actuar y las opiniones o creencias que nos formamos sobre el mundo que nos rodea, tiene mucho que ver con nuestra experiencia, con nuestra biografía, con nuestro pasado y todo aquello que estuvo en el mismo. Los padres, hermanos, amigos, la familia, los grupos sociales han influido en nosotros y, sin darnos cuenta, pueden decidir en los continuos presentes.  Llegan a ser tales, que se convierten en automatismos que nunca nos llegamos a replantear. Como el elefante, atado a una estaca de pequeño,  y no habiéndose podido liberar  tras haberlo intentado hasta la extenuación entonces  acaba creyendo  que nunca se podrá liberar." (Juan A. Frías, 3-2-2017)
Fuente de la imagen


Posibles causas de la indefensión aprendida:

  • Violencia física y/o psicológica. Comentarios negativos, “hagas lo que hagas lo vas a tener difícil” “mejor haz otra cosa” “qué voy a esperar”….hacen que la víctima se sienta desamparada y pasa a un estado total de ausencia de motivación. Aprenden y se creen incapaces.
  • Entorno excesivamente controlado, por ejemplos padres excesivamente protectores. Los niños cuyos padres controlan todo lo que sucede a su alrededor y no dejan que experimente con su entorno y aprenda de las consecuencias de sus actos y confían que ellos son capaces de resolver los conflictos habituales de cada etapa, pueden generar estados manifiestos de indefensión.
  • Reiteración en mensajes negativos recibidos. “No sabes”, “no puedes”, “no eres capaz”, “déjame a mí...”
  • Conductas invasivas de otros, sin que el sujeto no haya hecho nada; En este sentido, relaciones acosador/acosado – suelen generar en el acosado estados de indefensión.
  • Fracasos continuados – se me da mal una materia, afrontar una situación o falta de iniciativas en plantear alternativas suelen generar también estados de indefensión…. Por ejemplo; un alumno con tres suspensos en una materia que se sienta incapaz en el futuro de superar esa materia….  Acostumbrados a estar en situación de fracaso.


Alternativas:

  1. Hay que romper profecías fatídicas y ponerse manos a la obra; nunca hay que dar nada por vencido, el objetivo ha de ser cuestionar y actualizar en cada momento la capacidad de cada uno….
  2. Trabajar la autoestima. 
  3. Generar expectativas positivas sobre el resultado que nuestro comportamiento va a tener en el futuro.
  4. El control está en nosotros y no en el ambiente.
  5. Plantearse pequeños retos.
  6. Desmontar teorías catastrofistas sobre ti.
  7. Cambiar discursos aprendidos… “soy así” “es mi carácter”… estamos en evolución; Hay que cambiar este discurso  por otro "¿Por qué no voy a ser capaz? ¿ Por qué van a ser así las cosas? seguro que lo haré bien..."
  8. Probar nuevos caminos; resultados diferentes se obtienen con procedimientos diferentes.


"Todas las personas tenemos grabado en nuestra mente el recuerdo de nuestros fracasos pasados, pensamientos como “no puedo”, “es inútil”, “no saldrá bien”, “eso no es para mí”, “es demasiado difícil”, “no me atrevo”… acuden a nuestra mente con frecuencia. Sin darnos cuenta, muchas veces nos quedamos “atados” a esas experiencias y recuerdos, de forma que perdemos nuestra libertad y nos mantenemos, como al elefante, atados a la estaca." (Juan A. Frías, 3-2-2017)